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Jiu jitsu después de los 40: entrenar con cabeza y sin ego

Jiu jitsu después de los 40

Muchos practicantes se preguntan ¿puedo entrenar jiu jitsu después de los 40? Tengo 41 años y empecé jiu-jitsu hace casi trece y, como a muchos, la vida me ha ido metiendo parones: temporadas sin tiempo, la motivación a ratos, alguna lesión que otra. De todo eso me quedo con una idea que hoy defiendo sin dudar: si calientas bien, entrenas con cabeza y no ruedas como si estuvieras en la final del Mundial de Abu Dabi, puedes practicar BJJ de forma segura y muy beneficiosa más allá de los 40, de los 50 e incluso de los 60.

El jiu jitsu brasileño es exigente con las articulaciones. No tanto por “lo duro” del deporte, sino por cómo se ejecutan los movimientos. En no-gi, por ejemplo, el ritmo suele ser más explosivo y eso invita a gestos que no siempre controlamos: cambios de dirección, tirones de agarre, salidas bruscas. Mi experiencia es que la mayoría de las lesiones llegan cuando el peso —el tuyo o el de tu compañero— cae sin control sobre la rodilla, la muñeca o el hombro. La segunda fuente de problemas son las acrobacias innecesarias: saltar a la guardia, un flying armbar a destiempo, entradas aéreas que terminan en una caída rara. No hace falta prohibir nada, pero sí aplicar criterio: si algo puede salir torcido y no añade valor real a tu juego, no lo hagas.

Por qué merece la pena seguir (o empezar) jiu jitsu a los 40

El BJJ es una herramienta fantástica para la salud si la usas con medida. A nivel físico, mezcla trabajo aeróbico y anaeróbico, fortalece agarres, tracciones, cadera y core —todo lo que protege la espalda y las rodillas en el día a día— y te ayuda con el peso y los marcadores metabólicos. A nivel mental, te obliga a respirar bajo presión y a pensar con calma cuando las posiciones no son cómodas. Y socialmente, te mete en una tribu que tira de ti cuando flojea la motivación.

A partir de los 40, además, aparece un regalo inesperado: aprendes a valorar la técnica por encima de la prisa. Cambias “demostrar” por “mejorar”. Eso, en BJJ, es oro.

Cómo ajustaría una semana tipo

No hay receta universal, pero a mí me funciona algo así: dos o tres sesiones de BJJ de 60–90 minutos con tiempo real para técnica, un buen bloque posicional y algunos rounds a un ritmo que te permita pensar; dos sesiones cortas de fuerza (30–40 minutos) para mantener bisagra de cadera, empujes y remos, trabajo de escápulas y algo de sentadilla parcial; y un día activo suave —caminar largo, bici muy tranquila, piscina— para soltar.

El calentamiento importa. Diez o doce minutos bastan si van al grano: movilidad de hombro, cadera, tobillo y muñeca; un poco de activación del core y los glúteos; y entradas técnicas a baja velocidad (fugas de cadera, levantadas técnicas, pasos de samurai…) antes de intentar nada exigente. Calentar y la movilidad es la mitad de la prevención.

Rodar sin romperse

Cuando ruedas, tu objetivo no es “ganar el sparring”; es salir mejor que entraste. Elige un ritmo sostenido (en una escala del 1 al 10, quédate en 6–7) y reserva los esfuerzos máximos para momentos muy concretos y con compañeros de confianza. Si tienes una rodilla o un hombro tocado, dilo antes de chocar las manos. Y se selectivo con las posiciones: a muchos nos sienta mejor una media guardia con frames claros, un passing por fuera sin colapsar la rodilla al suelo o un juego de agarres de pie en el que puedas decidir cuándo acelerar.

El game plan también cambia con la edad: empieza desde tu zona fuerte —guardia cerrada, media, paso por fuera, lo que sea— y practica encadenes simples de dos o tres ataques de bajo riesgo. Cuando algo se atasca, no te enfades con la técnica; baja el ritmo, mejora el ángulo, respira y vuelve a intentarlo. Tap temprano y sin drama. La cinta negra llega con años de repeticiones, no con una llave que te deja dos meses sin entrenar.

Equipo y pequeñas rutinas que marcan diferencia

Cuando entrenas jiu jitsu después de los 40, no necesitas comprar media tienda, pero hay detalles que ayudan: una rashguard en no-gi para evitar rozaduras, rodilleras finas si te dan seguridad, protector bucal. A muchos nos va bien llevar un registro simple de sensaciones: qué dolió, cómo dormiste, qué tal la energía… Ajustar el volumen a partir de eso y no de la épica es más inteligente que apretar siempre.

Preguntas que todos nos hacemos al entrenar jiu jitsu después de los 40.

¿Es 40 años demasiado mayor para competir en BJJ?
No. Existen categorías Master precisamente para competir por edad. La preparación se parece más a una buena programación que a morir en el intento: técnica repetida con intención, drills posicionales, fuerza estructural y un pico de forma dos o tres semanas antes. La meta es la experiencia, no el amago de hernia.

¿Cuánto tiempo se tarda en aprender BJJ?
En tres a seis meses, con constancia, ya te defiendes en posiciones básicas y empiezas a disfrutar los rolls. Sentirte “competente” suele llevar dos o tres años. En jiu-jitsu el proceso pesa más que la prisa: avanzar un poco cada semana es ganar.

¿A qué edad deberías dejar el BJJ?
No hay una edad obligatoria. Mientras ajustes volumen e intensidad y cuides la recuperación, puedes seguir muchos años. Cambia el estilo —menos explosivo, más técnico—, mantén dos días de fuerza y escucha a las articulaciones.

¿El jiu jitsu brasileño es bueno para los adultos mayores?
Sí, si se programa bien: sesiones razonables, mucho posicional, técnica por encima de competición interna y control de las situaciones donde hay caídas descontroladas. La mejora en fuerza, equilibrio, capacidad cardiorrespiratoria y cabeza fría se nota.

¿Puede una persona de 40 o 50 años empezar a practicar jiu jitsu?
Por supuesto. Empieza con dos días a la semana, busca un profesor paciente y compañeros con los que puedas pactar el ritmo. La clave es acumular semanas, no encadenar épicas. A los 50 se puede y se disfruta; conozco gente que arrancó entonces y hoy es el metrónomo del tatami.

¿Cuánto tiempo se tarda en “dominar” el jiu-jitsu?
“Dominar” es una palabra grande en este deporte. Una referencia útil: el cinturón negro suele llegar en 10–12 años, dependiendo de la persona y de la escuela. Lo importante es que el aprendizaje no se acaba y eso es parte de su encanto.

Mi opinión personal sobre entrenar jiu jitsu después de los 40

A mi edad, mis reglas son simples y me han salvado las articulaciones: caliento siempre; no hago ni permito acrobacias si no hay control —saltar a la guardia, flying armbars, entradas raras—; tap pronto (reconozco que esto me cuesta mas); aviso cuando tengo algún dolor o vieja lesión; y entreno fuerza dos veces o tres veces por semana aunque sea media hora. Cada vez que he ignorado una de esas cinco, he terminado cuidando un hombro, una muñeca o una rodilla. No necesito “ganar” el roll. ¡Necesito poder volver mañana!

Conclusión para quien mira el tatami con 40 (o 50, o 60)

El jiu jitsu después de los 40 no es una heroicidad: es una decisión consciente. Si aceptas que tu motor ahora es la técnica, el control y el largo plazo, el BJJ se convierte en una práctica que cuida tu salud y te sigue retando sin romperte. Entrena con cabeza, calienta de verdad, evita los movimientos de alto riesgo y arma una semana que puedas sostener. Con eso, el jiu-jitsu te acompaña muchos años. Y lo mejor: cada año, bien llevado, te hace mejor grappler.

Así que si te has decidido a entrenar jiujitus después de los 40 años o no te has decidido aún. Hazlo ahora! Aquí te dejo los mejores kimonos o gi para empezar a entrenar jiujitsu.

Nos vemos en el mat!